La Diócesis de Copiapó se unió en oración al pueblo venezolano afectado por los desastres naturales

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Con una Eucaristía presidida por el obispo de Copiapó, Mons. Ricardo Morales, y marcada por la fe, la fraternidad y la esperanza, la Diócesis de Copiapó se unió al hermano pueblo de Venezuela para elevar una oración por quienes han sufrido las consecuencias de los recientes desastres naturales que han afectado a distintas zonas del país.
La Santa Misa reunió a numerosos integrantes de la comunidad venezolana residente en Copiapó y en distintos puntos de la Región de Atacama, quienes participaron activamente en la liturgia mediante las lecturas, las ofrendas y la oración de los fieles. Durante la celebración se pidió especialmente por las víctimas, por sus familias y por todos quienes hoy enfrentan el dolor de la pérdida, el sufrimiento y la incertidumbre provocados por esta tragedia.
En su homilía, Mons. Ricardo Morales recordó que el Señor nunca abandona a su pueblo y que, incluso en medio de las pruebas, continúa sembrando su Palabra para fortalecer el corazón de los creyentes y hacerlos dar frutos de esperanza.
“El Señor siempre está presente en nuestra vida. Él sigue sembrando su Palabra para fortalecernos y para que nuestra existencia dé frutos abundantes de amor, solidaridad y esperanza”, expresó el obispo.
Asimismo, destacó el testimonio de tantos voluntarios y personas que, en medio de la emergencia, han salido al encuentro de quienes más sufren. “En ellos vemos un hermoso ejemplo de lo que significa dar frutos. Son hombres y mujeres que, con generosidad y sin esperar nada a cambio, se ponen al servicio de sus hermanos, haciendo visible el amor de Dios en medio del dolor”, señaló.
Al finalizar la celebración, Mons. Morales dirigió unas palabras de cercanía y afecto a la comunidad venezolana presente, asegurándoles la oración permanente de la Iglesia de Copiapó y animándolos a mantener viva la esperanza, confiando en que el Señor acompaña siempre a quienes atraviesan momentos difíciles.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada se vivió cuando toda la asamblea entonó el himno nacional de Venezuela. Con banderas en alto y visibles muestras de emoción, muchos de los presentes no pudieron contener las lágrimas, en un gesto profundamente sentido de amor por su patria, de unidad y de confianza en Dios.
Como signo concreto de comunión y solidaridad, todo lo recaudado durante la colecta de la Eucaristía será enviado a Venezuela a través de Cáritas, para colaborar con la ayuda a las personas y familias afectadas por los desastres naturales. De este modo, la oración de la comunidad se transforma también en un gesto concreto de caridad fraterna.
Así, la Iglesia de Copiapó quiso expresar su cercanía al pueblo venezolano, renovando su compromiso con quienes sufren y recordando que la fe, la solidaridad y la esperanza son capaces de tender puentes más allá de toda frontera. En Cristo, todos somos hermanos y una sola familia.

jueves, julio 23, 2026

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