Durante la celebración, Mons. Ricardo Morales invitó a descubrir signos de vida en medio de realidades de dolor.
Con devoción y fervor, cientos de familias participaron del Vía Crucis, la noche de este Viernes Santo, 3 de abril, por las calles del centro de Copiapó, vía crucis que fue encabezado por el obispo, Monseñor Ricardo Morales.
Este camino de la cruz comenzó en la Catedral con un momento de oración, pasadas las 20 horas. Luego se inició el recorrido, que contempló las catorce estaciones que recuerdan la muerte de Jesús, desde su condena hasta su crucifixión. Al pasar frente a la comisaría, el obispo y la comunidad se detuvieron para hacer una oración especial por los carabineros fallecidos en servicio, recordando al cabo segundo Javier Figueroa, asesinado en Puerto Varas hace unas semanas. El obispo rezó también por las familias de estos funcionarios, haciendo votos por la paz y la justicia.
Tras casi dos horas de recorrido, el vía crucis concluyó en el atrio de la catedral, donde el obispo dio la bendición a las personas e invitó a seguir participando de las celebraciones de Semana Santa.
Más temprano en la Catedral, a las 15 horas, se celebró la Liturgia de la Pasión del Señor. Ante el altar y la Iglesia sin ornamentos, don Ricardo habló de tantas situaciones de muerte, como las guerras, la violencia, la drogadicción y el narcotráfico, el abandono de personas mayores, la cesantía, la discriminación contra los migrantes. Ante estas realidades, el obispo sostuvo que el evangelio “nos permite vislumbrar la vida; incluso en la cruz hay una lucecita que se vuelve luz esplendorosa en la pascua”, diciendo con convicción que “el poco o mucho amor que podamos poner en estas situaciones de muerte será fecundo y dará fruto”. Para fortalecer la esperanza, enumeró ejemplos de la misma diócesis, como las religiosas que atienden a migrantes, las personas que visitan enfermos, los hijos que cuidan padres ancianos. “Ese amor que es entrega nos dice que siempre deberemos mirar la cruz con mirada de resurrección; desde la cruz, Jesús nos mira con amor”.
Luego hubo un momento de Adoración de la Cruz.
El Viernes Santo es el día en que tradicionalmente la Iglesia conmemora la muerte de Jesús, fecha que ha congregado a miles de personas en las distintas parroquias y capillas de la diócesis, para vivir estos días con esperanza y fe renovada.

