Segunda jornada de la novena reúne a peregrinos en el Santuario de La Candelaria
Una agradable tarde recibió a los cientos de peregrinos que llegaron al Santuario de La Candelaria en la segunda jornada de novena, este viernes 30 de enero. En la catequesis que sigue al rezo del rosario, el obispo, Mons. Ricardo Morales, explicó que celebrar a la Virgen de La Candelaria es “celebrar el misterio de la Presentación del Señor: a Cristo, luz del mundo, y a María como la creyente que lo presenta en el templo”. Dijo que no se trata de una devoción aislada, sino de una fe vivida con belleza y orden, donde la liturgia y la piedad popular se armonizan y se enriquecen mutuamente cuando se respetan en su identidad propia.
Don Ricardo agregó que “la Iglesia enseña que la piedad popular es valiosa cuando conduce al corazón de la fe: Cristo presentado, proclamado y recibido”, por eso, procesiones, velas, bailes y oración tienen sentido cuando orientan al encuentro con Él y culminan en la Eucaristía. Subrayó que no se trata de reprimir el fervor, sino de educarlo y conducirlo con delicadeza, evitando confusiones que vacían el sentido de las celebraciones.
El obispo insistió en que la liturgia, vivida con reverencia, toca la vida y “ayuda a reconocer la acción de Dios en lo pequeño”, enfatizando que en toda fiesta popular, el desafío es que Cristo esté en el centro.
Misa de la tarde
La eucaristía del atardecer fue presidida por el obispo, junto al rector del Santuario, p. Francisco Javier Medina. En su homilía, don Ricardo, hablando del evangelio, recordó que el Señor trabaja siempre, “incluso cuando no nos damos cuenta” y agregó: “Por mucho esfuerzo que hagamos en nuestras tareas, la última palabra la tiene el Señor; por más que sembremos y queramos ver la siembra, el que se encarga de que crezca no somos nosotros, el Él”, por eso “estamos llamados a poner todo nuestro esfuerzo”, pero con humildad, reconociendo que el crecimiento y los frutos dependen siempre de Dios. La fe se vive en esa confianza: dar lo mejor de nosotros, sabiendo que todo está en manos del Señor.
En el momento del ofertorio, se llevaron al altar las fotos y estolas de tres queridos pastores que han partido al encuentro del Señor en el último mes: el obispo emérito, Mons. Gaspar Quintana, el sacerdote Aquiles Altamirano, que fue rector del Santuario por trece años, y el diácono del Santuario, Juan Manuel García. Un momento emotivo de memoria agradecida.

