Mons. Delpini conoció algunas realidades pastorales y compartió con distintas comunidades
Una visita que se extendió entre el 23 y el 27 de agosto realizó el arzobispo de Milán, Mons. Mario Delpini, junto al responsable del Centro Misionero de Milán, P. Maurizio Zago y el sacerdote P. Walter Magnoni.
El prelado y sus acompañantes conocieron parte de la diócesis. Entre sus actividades se cuenta haber visitado el territorio parroquial de Tierra Amarilla y las tomas del sector alto de Copiapó. También visitaron la Suola Italiana, donde compartieron con los estudiantes, directivos y el cuerpo docente.
Liturgia en la Scuola Italiana
Durante la mañana del martes 26, Mons. Delpini y los sacerdotes Magnoni y Zago llegaron hasta la Scuola italiana. En esta visita fueron acompañados por el obispo, Mons. Ricardo Morales y los sacerdotes Guido Castagna y Mark Mallia Pawley.
El arzobispo presidió una liturgia y bendición de los alumnos, reunidos en el gimnasio del establecimiento. Mons. Delpini compartió con los estudiantes un saludo y una breve reflexión, en la que los instó a vivir con tres palabras: adelante, señalando que el futuro no es una amenaza sino una promesa y había que vivir con esta esperanza; alegría, para afrontar cada día con la fe puesta en el Señor; amistad, porque la vida no está hecha para la soledad sino para compartirla con los demás. Luego él y don Ricardo fueron invitados a plantar un olivo, significativo momento que será memoria de esta visita.
A continuación, las visitas recibieron un saludo musical de algunos de los cursos del colegio.
Encuentro pastoral en la Parroquia San Francisco
A las 19 horas el arzobispo junto a don Ricardo y los sacerdotes que los acompañaban sostuvieron un encuentro con agentes pastorales en la parroquia San Francisco. Mons. Delpini profundizó sobre los conceptos que considera que un católico debe decir al mundo de hoy. Destacó la esperanza, la vocación, la alegría, la Iglesia -sinodal, unida y pobre-; y la Virgen María.
Los presentes pudieron hacer preguntas y comentarios. Para finalizar este encuentro, el obispo les regaló productos de esta tierra de Atacama, y la comunidad de San Francisco, unas mantas típicas chilenas. El momento concluyó con un pie de cueca.
Tras esto, los presentes se reunieron en el patio de la parroquia para seguir disfrutando del baile nacional y de un cóctel de camaradería.