Presidida por el Administrador diocesano, P. Jaime Pizarro, se celebró este lunes 13 de julio, una misa en memoria del sacerdote español Mariano Arroyo, al cumplirse 11 años de su Pascua.

La misa se ofició sin fieles, solo algunos agentes pastorales para la realización de la liturgia. Ene l altar estuvieron concelebrando los sacerdotes Juan Pedro Cegarra, párroco; Rodrigo Herrera como delegado general, y Juan Barraza, delegado del valle centro. Este último entregó un sentido testimonio personal de lo que significó Mariano.

Confiado en el querer de Dios

Así describió el P. Jaime a Mariano, un hombre que no perdió nunca su alegría profunda, a pesar de enfrentar sufrimiento y persecución. A propósito del evangelio del día, destacó que “Mariano supo poner en el centro de la acción de la Iglesia a los últimos, a los pequeños, a los que no contaban”, hablando de su trabajo en las comunidades cristianas de base, el trabajo misionero, el diaconado permanente, por su confianza en los pobres. Dijo que ser como niños es vivir con sencillez y confianza en Dios la conversión personal, y llamó a “volver a creer en los pobres, promover el diaconado permanente y los ministerios laicales”.

Como una forma de homenajear la labor en formación pastoral que realizó el sacerdote en la diócesis, desde hoy el Instituto de Teología y Pastoral llevará su nombre. Eso quedó oficializado en un decreto del Administrador diocesano.

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