Sin convocatorias masivas, debido a la crisis sanitaria que vive en país, se celebró la misa en memoria del padre Mariano Puga, este miércoles 18 de marzo en la catedral de Copiapó.

La misa fue presidida por el administrador de la diócesis, P. Jaime Pizarro, y comenzó con el testimonio del P. Juan Barraza, párroco en Caldera, y amigo del P. Mariano. Él lo describió como un hombre “de la amistad” y destacó su vida “en el mundo de los pobres, no solo para vivir con ellos, sino para organizarlos, dignificarlos”. Habló de su cercanía con la diócesis, su relación con don Fernando Aritzía, sus visitas a predicar retiros al presbiterio, y recalcó “su cariño por Jesús, hasta las últimas consecuencias”. “Que encontremos a Mariano, un santo que se fue haciendo en la historia, reconocido pronto por la Iglesia universal”, concluyó.

En la misma línea, el P. Jaime mencionó en la homilía “la inmensa trayectoria de Mariano, que vivió de acuerdo a los valores de Jesús, en medio de sus preferidos”. A las personas que llegaron hasta el templo, las invitó a vivir este tiempo cuaresmal “con un cambio profundo de mentalidad; seamos capaces de abandonar nuestros ídolos, que quieren reemplazar a Dios, y pongámoslo a Él en el centro de nuestra vida, como lo hizo Mariano”.

El P. Mariano Puga falleció el 14 de marzo pasado en Santiago, después de toda una vida de ministerio sacerdotal dedicado a los más pobres y oprimidos, cura obrero y reconocido defensor de los derechos humanos. La última vez que visitó la diócesis fue en febrero pasado, oportunidad en la que llegó hasta el Santuario de La Candelaria en el marco de la Fiesta Grande.

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