“EL FRUTO DE LA JUSTICIA SERÁ LA PAZ, LA JUSTICIA TRAERÁ LA TRANQUILIDAD.” (IS.32, 17)

Muy queridos hermanas y hermanos: en estos días hemos visto las manifestaciones que se han suscitado en todo el país, que sin duda son un grito de justicia y paz.

Justicia que, como en las lecturas del domingo, escuchamos en la parábola de la viuda perseverante que clama la instauración de la justicia en el mundo, y presupone el esfuerzo de los creyentes para eliminar toda amenaza al proyecto de Dios.

La viuda es la imagen de toda persona desprotegida que clama lo justo, pues ella no tenía un defensor legal -doctor de la ley- que velara por sus derechos, quedando así a merced de jueces deshonestos. El mérito de la viuda está en su insistencia para con el juez, hasta conseguir de él lo que quiere. De igual manera hemos visto cómo nuestro pueblo hoy clama a viva voz justicia a lo que le han quitado, su educación, salud, pensiones dignas, fuente de trabajo, sus tierras, el agua, etc. Son muchas las situaciones de descontento, sobre todo la gran brecha que se ha ido creando en nuestra nación, donde unos tienen mucho y otros muy poco, donde unos ganan mucho dinero y a otros no les alcanza para vivir.

En medio de todo esto, también nuestro país quiere PAZ, esta paz que se construye día a día con el prójimo y con acciones concretas, como son el diálogo, el respeto, la solidaridad, el servicio, la escucha, la tolerancia, que todos hagamos el esfuerzo por construir una nación portadora de paz.

Hacemos un llamado a las autoridades del país, a que por amor a la nación y a su pueblo, al cual se comprometieron a servir, cuiden y velen por el bien de cada uno de sus ciudadanos, que cese la violencia, que no permitan haya más pérdidas humanas y que en diálogo se pueda llegar a acuerdos que favorezcan el bien y la paz de la nación.

A los Religiosos y Religiosas y a todo el pueblo de Dios, les invitamos a acompañar y a elevar nuestras oraciones, a pedir la gracia de saber dialogar, y sobre todo de buscar el bien común con sentido evangélico, en justicia y en la paz de Dios.

Que María Nuestra Madre, en la advocación del Carmen, y patrona de Chile, cuide y proteja a cada uno de sus hijos e interceda por nuestro país, para que pronto nuestra nación tenga paz y justicia. AMÉN.

Hna. Karla Guadalupe Gutiérrez, C.M.S.T

Presidenta de CONFERRE de la Diócesis de Copiapó

 

Copiapó, 22 de octubre de 2019

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