Nueve años han transcurrido desde que un papel con la frase “Estamos bien en el refugio los 33” llenó de alegría y esperanza a las familias de los mineros atrapados en la mina San José, y a todo un país.

 

Para conmemorar la fecha, se celebró una misa este 22 de agosto, en el mismo lugar donde se emplazaba el campamento Esperanza, a casi 70 kilómetros de Copiapó, en pleno desierto, misa presidida por el Administrador Diocesano, P. Jaime Pizarro.

 

En la homilía, el sacerdote dijo que “si la naturaleza hubiera seguido su curso, todo habría acabado en la muerte, pero la oración y la porfía de las familias, las autoridades, y de tanta gente, llegó al corazón de Dios, y Dios mete las manos en el curso natural de la historia, conmovido por este amor”. Agregó que “Dios obra un milagro que va más allá del curso natural de las cosas, y con esto, nos ha dado una lección: qué poca es nuestra fe, confiamos más en los cálculos humanos que en el amor de Dios”. Dijo que “si apostamos por la vida de la gente, Dios siempre va a poner su parte, como lo hizo aquí; va a completar con su amor, lo que podamos hacer para proteger la vida”.

 

Molestia

 

Al final de la misa, tomó la palabra Jorge Galleguillos, uno de los mineros rescatados. Él manifestó su molestia porque señaló que los mineros no habían sido invitados a esta celebración, y llamó a “dejar de lado los colores políticos: Dios es más importante que la política”, señaló.

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