Como cada año, cientos de personas llegaron hasta el Santuario de La Candelaria para celebrar la llamada Fiesta Chica, este jueves 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen, y también de la Vida Consagrada.

La misa fue presidida por el administrador diocesano, P. Jaime Pizarro. En su homilía, el sacerdote llamó a las religiosas y religiosos a continuar y fortalecer su amistad con Dios y les agradeció su trabajo fraterno en los distintos ambientes donde es encuentran . Luego, subieron al altar tres religiosos. El P. Emilian Dumea, que compartió su testimonio de vocación y encuentro con el Señor. La Hna. Julia Órdenes habló de la misión y los carismas, recordando de manera especial la misión intercongregacional que trabajó en la diócesis tras los aluviones de 2015 y 2017. Por último, la Hna. Olga Quinteros se refirió a la figura de la Virgen María como modelo para la vida consagrada, por su acogida a la gracia y su fidelidad.

Después, las y los consagrados renovaron sus votos de pobreza, castidad y obediencia, recibiendo además un saludo fraterno del administrador diocesano, del rector del Santuario, y los demás sacerdotes que lo acompañaron en el altar.

Al final de la misa, la Hna. Karla Gutiérrez, presidenta de la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Chile, Conferre, de la diócesis de Copiapó, entregó un mensaje sobre uno de los temas que preocupan a las comunidades y al mismo Papa Francisco, como es el cambio climático. En sus palabras,l as religiosas y religiosos de Chile piden que se declare emergencia climática y se implementen acciones concretas para el cuidado de la creación.

Por la tarde, la procesión que congrega a una veintena de bailes religiosos de Copiapó, comenzarán su procesión a las 16 horas, la que finalizará con la misa.

Declaración de la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Chile- CONFERRE

Emergencia climática

Estimadas hermanas y hermanos, el Señor les dé su paz.

El Papa Francisco, en la Encíclica Laudato Si, nos hace un urgente llamado a actuar con prontitud ante la inapelable necesidad de responder a la actual crisis socio-ambiental que vivimos y de la que somos parte; por lo cual, quienes vivimos los consejos evangélicos y creemos en la misión universal de llevar la Buena nueva a todas las naciones como discípulos misioneros de Cristo, estamos llamados a cooperar como instrumentos de Dios para custodiar la Creación en todas las formas posibles.

Y dado que el Papa Francisco nos exhorta a ir más allá de una mera reflexión sobre lo que se necesita hacer, la crisis climática requiere de las consagradas y consagrados un compromiso real y concreto con nuestra hermana madre tierra, una acción específica ahora mismo en torno a nuestro estilo de vida para responder a los gritos cada vez más angustiosos de la tierra y de sus pobres.

¡El tiempo apremia! Por ello, como Vida Consagrada en Chile, pedimos que se declare emergencia climática.

15 de agosto de 2019, en la Fiesta de la Asunción de la Virgen María