Con una misa en la Catedral este miércoles 7 de agosto, la comunidad del Liceo Comercial de Copiapó, junto a la familia y amigos, rezaron por la joven Catalina Álvarez, alumna de ese establecimiento, quien se encuentra desaparecida desde el 22 de junio pasado.

En su homilía, P. Rodrigo Herrera dijo que era ocasión para “orar, rezar y hacer memoria por su amiga y compañera Catalina Álvarez desaparecida. Juntos rezamos y suplicamos a Dios que la verdad se haga camino y la justicia frente a toda injusticia se haga realidad. Desde este vacío que provoca su ausencia rezamos por su familia, que Dios les sostenga, los anime y les fortalezca”.

El sacerdote reconoció que “lo vivido durante este tiempo en nuestra ciudad ha sido tremendo, triste, doloroso y desgarrador. La desaparición de Catalina ha golpeado la vida de su familia, amigos y cercanos. La pena y el dolor es una realidad. Hoy ustedes mismos traen esta pena y dolor a este lugar de oración”, y pidió “que Dios mitigue todo dolor, y juntos y en memoria de mucha gente víctima de violencia, de abusos, de maltratos y de odios, comprometámonos desde nuestras propias realidades a ser mejores personas, más humanos, amarnos más, querernos, respetarnos, pero sobre todo pidamos que en todo momento sepamos hacernos cercanos a aquellos que más sufren”.

Jóvenes del Liceo Comercial llevaron el pan y el vino al altar, junto a un cirio encendido, signo de la luz de Cristo que fortalece la búsqueda de la joven, y una fotografía de ella. Todo en medio de muestras de emoción entre las personas que llegaron hasta el templo para orar por Catalina y su familia.

Cabe señalar que la joven de 17 años se subió a un colectivo conducido por Hugo Pastén, quien tras ser detenido confesó haberla secuestrado. Además dijo que ella resultó muerta al tratar de huir, pero solo ha dado pistas falsas de su ubicación, por lo que la búsqueda continúa.