Celebran misa de acción de gracias para despedir a religiosas de Caldera

Congregación Vida Evangélica se retira de la diócesis tras 22 años de presencia

Una emotiva misa de acción de gracias marcó la partida de las religiosas de Vida Evangélica, tras 22 años de presencia en Caldera, en la diócesis de Copiapó.

La misa fue presidida por el administrador diocesano, P. Jaime Pizarro, este sábado 4 de mayo en la parroquia San Vicente de Paul de Caldera. Comenzó con una breve reseña de la presencia de la congregación en Caldera, con la Hna, María Villalba, que comenzó en 1996, cuando era obispo Monseñor Fernando Ariztía, y párroco el P. Juan Pablo Muresu. La religiosa recordó su carisma: Manifestar el misterio de Cristo Liberador, en su muerte y resurrección, y la fe en María, su madre”, y también su misión, la proclamación explícita de la Palabra, preferentemente a los pobres. Recordó a las fundadoras y a todas las religiosas que han servido en Caldera.

En la misa dos miembros de la comunidad parroquial recibieron el sacramento de la confirmación, tras una preparación de un año, con la Hna. María.

En la homilía, el P. Jaime alentó a la comunidad a continuar el trabajo en la parroquia, recalcando que “el trabajo de los consagrados no es reemplazar a los agentes pastorales, sino acompañarlos; ustedes pueden tomar el anuncio de Jesús y llevarlo a todas las personas”, y dijo que “hay que ser valientes para anunciar al Señor; lo importante es que Dios nos ama y nosotros queremos amarlo”. 

Al final de la misa, la Hna. Karla Gutiérrez, a nombre de la Conferre Atacama, agradeció a las religiosas de Vida Evangélica, “su testimonio, su entrega alegre, callada, solidaria a los más pobres y necesitados; mujeres que han sabido acompañar a quienes han requerido de un consejo, un consuelo, un ánimo”. También habló el P. Juan Barraza a nombre del presbiterio, y el profesor José Hernández como parte del consejo parroquial. Finalmente, la Superiora General de la congregación, Hna. Petrona Benítez, para agradecer el cariño y la acogida, diciendo que siempre fue más lo recibido que lo entregado, y haciendo votos por un eventual regreso a la diócesis. A nombre de la Iglesia diocesana, el P. Francisco Javier Medina entregó un regalo: un cuadro hecho con minerales de la región.

La celebración tuvo un cierto dejo de tristeza por la despedida de las religiosas, pero también de alegría y agradecimiento por su arduo trabajo en la diócesis Después de la misa hubo una convivencia en el salón parroquial.