Enfermos reciben la unción en la fiesta de La Candelaria

Como cada año, una de las celebraciones más emotivas de la fiesta de La Candelaria es la bendición de los enfermos, que este a tuvo lugar este martes 29 de enero, en el Santuario.

Este encuentro fue presidido por el obispo, Monseñor Celestino Aós. Después de la Palabra, el obispo dijo que “el tiempo de sufrimiento es tiempo propicio para la fe”. Destacó que los doctores siempre hablan de la importancia de la fe del paciente en su médico y en sí mismo, “pero lo decisivo es la fe en Dios” dijo. “Cuando estamos en esa situación de vulnerabilidad por enfermedad o ancianidad, necesitamos el cariño y la misericordia de Dios, y Él nos la da a través de la iglesia en la santa comunión. A ustedes, hermanos enfermos, les digo: comulguen, pidan a sus sacerdotes la santa comunión. Jesús dice yo soy el Pan de Vida, el que come de este pan vivirá eternamente”. Don Celestino tuvo palabras especiales para quienes cuidan o visitan enfermos. “Qué gran obra la de los visitadores de enfermos,- dijo- son auténticos ministros de la misericordia”.

A continuación tuvo lugar la oración universal y luego la imposición de las manos. Seguidamente, los sacerdotes se acercaron a las personas en la asamblea, para dar la unción a los enfermos, a personas con discapacidades y a ancianos. Este fue un largo y emotivo momento, lleno de muestras de esperanza y devoción, animado por los cantos de la Renovación Carismática.

Hubo al final un reconocimiento a los cuidadores y visitadores de enfermos, que recibieron una bendición y agradecimiento especial del Obispo.

Novena

En la novena, el Obispo hizo hincapié en que un enfermo “no es una máquina que se descompuso; es una persona. El dolor es un misterio para todos, no sabemos cuántas lágrimas nos esperan aún, cuánto tendremos que llorar, pero tenemos la certeza que Cristo no nos dejará solos: los que viven y mueren con Cristo van a reinar con Cristo, y la virgen María, cuyos hijos somos, no nos va a fallar”.

Misa por los enfermos

El vicario general, P. Rodrigo Herrera, presidió la misa vespertina. El sacerdote dijo que “hoy rezamos por todos los que sufren, los que son amados solamente por Dios; la persona de Jesús es luz y la fuerza para vivir. Cuando nos encontramos con él, cuando nos acercamos a los que sufren, cuando defendemos la vida como él, cuando miramos las personas como él, cuando nos enfrentamos a la vida y la muerte con la esperanza con que él la enfrentó, contagiamos la buena noticia como él la contagiaba”.