Monseñor Celestino a los jóvenes: Cristo los invita a soñar en grande

Un llamado a conocer a la Iglesia y “la historia de nuestros mayores, de nuestros pastores”, hizo el Obispo de Copiapó, Monseñor Celestino Aós, en la misa celebrada en el Encuentro juvenil diocesano en memoria del obispo emérito, don Fernando Ariztía, que se realizó en la ciudad de Diego de Almagro.

El obispo invitó a los jóvenes reunidos en el gimnasio del Liceo Manuel Magalhaes Medling de la mencionada comuna, a “pensar con tu propia cabeza, hay muchos interesados en que estés alienado y te tragues todo lo que te da la televisión y la sociedad de consumo; trata de tener los ojos abiertos y limpios para mirar el mundo”.

No a la vida mediocre

“Construir un mundo distinto requiere hombres y mujeres distintos, renovados” sostuvo el Obispo, destacando que “en la Iglesia hay espacio para ser un hombre y una mujer cabal”. Mencionó el ejemplo de Monseñor Romero, Teresa de Calcuta, el Padre Hurtado, Teresita de los Andes, y por supuesto, de don Fernando Ariztía, además de “sus papás, abuelos, tíos, tías, gente buena que creció y maduró en esta Iglesia”.

Don Celestino les dijo: “Digan no a la vida mediocre, Cristo los invita a soñar en grande, a ser lo que tienen que ser. Esta jornada no debe ser sólo un recuerdo hermoso, sino un encuentro con el Señor, con la Iglesia, un encuentro que lleva al compromiso”.

En el ofertorio, el valle centro ofreció una mochila, propia de los jóvenes; el sur, un aceite de oliva, con sus distintas etapas de elaboración, desde ser un olivo, pasar por aceituna convertirse en aceite; el valle norte ofreció un casco minero; y la parroquia anfitriona, Espíritu Santo, llevó una pila bautismal de piedra. Miembros de la comunidad parroquial llevaron el pan y el vino.

Los jóvenes venidos de todas las parroquias de la diócesis comenzaron la jornada con juegos y dinámicas. Luego de la misa tuvieron momentos de reflexión en grupos. Luego del almuerzo, vivieron momentos de recreación con juegos por la ciudad. El encuentro culminó con la oración cantada, acompañada del cantautor Fernando Leiva.