Un llamado a poner en el centro de la vida social “a los pequeños, a los vulnerables, a los marginados” hizo el Obispo de Copiapó, Monseñor Celestino Aós, en la homilía durante el Te Deum de fiestas patrias 2018 en la catedral de Copiapó.

Ante las autoridades reunidas en el templo, y representantes de organizaciones sociales, el Obispo dijo que “cada uno de nosotros fue pensado por Dios (…). También ellos, los pequeños tienen una misión en la vida. Y usted es responsable de hacerles espacio y ayudarles para que se desarrollen y florezcan”. Invitó a “la confianza, en la cooperación y colaboración, en el diálogo y respeto. Construir el presente y el futuro es tarea en la que todos debemos sentirnos involucrados, sin exclusión”.

Luces y sombras de la vida nacional

Don Celestino destacó que “en Chile y en la Iglesia hay gente que se esfuerza, que busca mejorar. Nacidos en Atacama y venidos de otras regiones de Chile, o inmigrantes desde otros países”, agregando que cada uno debe hacer su aporte.

Habló de aspectos dolorosos, como los asesinatos y abortos, la precariedad y soledad de los adultos mayores, la cesantía, la desigualdad, la violencia, los atentados contra la naturaleza, la drogadicción, los divorcios “porque no hemos sabido mostrar la belleza del matrimonio y la familia”, y la responsabilidad que cabe a la Iglesia y la sociedad en esto.

También se refirió a los abusos. “No supimos defender a los niños de los abusos en las poblaciones o en el Sename; y como católicos nos duelen y avergüenzan especialmente los abusos por parte de sacerdotes, clérigos o religiosos. Y no supimos acoger y ayudar a las víctimas. Pedimos perdón a Dios y les pedimos perdón a las víctimas y Comunidades. Nuestra petición de perdón es compromiso de corregir cuanto sea preciso y hacer cuanto podamos para que estos hechos no vuelvan a producirse”.

Sin embargo, mostró como signos de esperanza la mayor conciencia de la dignidad y derechos de los ciudadanos, y sobre todo, de la mujer. Habló de la integración de los pueblos originarios, del deseo de una educación y una salud de calidad para todos, de la búsqueda de verdad sobre casos de corrupción, de la acogida a los migrantes.

Es hermoso ser cristiano

A modo de conclusión, dijo: “En esta hora y en este Chile es hermoso ser cristiano, cristiano de verdad, porque eso nos trae renovación constante y nos lleva a ser mejores personas, mejores ciudadanos”, e invitó a “concebir la totalidad de su vida como una misión (…) cuidarnos unos a otros y ayudarnos a respetar la vida, la familia, los enfermos, los ancianos, los niños y jóvenes”.

Este año, la celebración contó con una intérprete de lenguaje de señas, y un coro donde se incorporaron, por segundo año, conscriptos del Regimiento de Infantería nº 23 de Copiapó.

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